“Los medios hemos contado la paz de una manera muy marginal”

La periodista Claudia Palacios lanza la próxima semana su libro ‘Perdonar lo imperdonable: Crónicas de una Paz Posible’, con el que busca demostrar que “se puede ser un agente de paz sin importar la postura política que se tenga”. Reconciliación Colombia habló con ella.
 
Octubre 10 de 2015
Foto: Archivo Jet Set
 
Desde hace ya más de dos años, Claudia Palacios, periodista y presentadora de La W y CM&, se interesó por el tema de la paz y la reconciliación.


En sus espacios en radio y televisión ha contado las historias de personajes que en medio de los rigores del conflicto han demostrado que es posible trabajar por un mejor país, lo cual la hizo merecedora del Premio Simón Bolívar 2014, en la categoría de entrevistas de radio.

Ahora, Claudia recopila en un libro 126 crónicas a las que les dio el nombre de ‘Crónicas de la Paz Posible’ con las que quiere que muchos colombianos que han sido indiferentes o se han sentido impotentes frente al conflicto sepan que ellos también pueden contribuir a la reconciliación.

Claudia respondió a las preguntas de Reconciliación Colombia.
 
¿Por qué un libro sobre crónicas de paz posible?
 
Porque en Colombia hay miles de ex víctimas, ex victimarios, y gente con conciencia social que ya ha hecho sus procesos de paz individuales y/o comunitarios, y han superado sus tragedias a través de instrumentos como la fe, el amor, el arte, el deporte o la solidaridad. Esa paz posible solo la hemos contado los medios de comunicación de una manera marginal, que se diluye en medio de las noticias de guerra, y por ende el país tiene la idea de que la guerra no se supera.
 
¿Qué la motivo a buscar estas historias?
 
Darle un insumo no conocido en su totalidad por los colombianos, para que lo consideren dentro de sus elementos de juicio a la hora de tomar postura respecto a los desafíos del país, y de actuar como constructores de paz.
 
¿Con qué se encontró?
 
Con que todos tienen razón, incluso los que están en los extremos del radicalismo, pero que con seguir en los extremos y en la crítica no surgen soluciones sino mayores problemas. Encontré que se puede ser un agente de paz muy efectivo, sin importar la postura política que se tenga.
 
¿Qué fue lo que más la sorprendió?
 
La capacidad de renacer de las cenizas de tantas víctimas e incluso de los victimarios. Los grandes espíritus y grandes almas que han logrado convertir sus tragedias en historias ejemplares, y renunciar a la venganza y a ser etiquetados para el resto de la vida como víctimas o victimarios.
 
¿Hubo algún momento en que sintiera que alguna de esas historias la arrojó al piso por su crudeza o dolor? ¿Cuál?
 
Las del Chocó, si bien hay procesos de reconciliación y reconstrucción del tejido social tras hechos espantosos como el de la masacre de Bojayá, esa región del país está desamparada. Volví muy triste del Chocó, no pude hacer una historia de verdadera reconciliación de ninguna de las personas con las que reuní.
 
Si tuviera  que elegir, ¿con cuál lección se quedaría?
 
Martha Luz Amorocho (víctima del atentado contra el club del Nogal) me dijo una frase que me marcó. No son los hechos lo que determinan lo que yo soy sino que soy yo quien determina cómo reacciono frente a los hechos.
 
¿Qué sentimiento de los que encontró pediría dejemos atrás los colombianos?
 
No es un sentimiento, lo que debemos dejar atrás es la ignorancia. La que se marca por la ideología, y también la que se marca por la falta de acceso a oportunidades. Fredy Rendón, quien fuera ‘El Alemán’, me dijo que si hubiera leído antes de ser paramilitar al menos uno de los libros que leyó mientras estuvo en la cárcel, no hubiera cometido los miles de crímenes que él y sus hombres cometieron.
 
¿Qué une a las 126 crónicas que narran la paz posible?
 
La historia de la paz que se impone a cualquier tragedia. La paz que logran hacer, o al menos creen que logran hacer, incluso quienes siguen en condiciones vulnerables.
 
¿Qué distancia a las 126 crónicas que narran la paz posible?
 
Regiones, estratos sociales, contexto educativo, pero en verdad, lo que las une se impone a todo lo que las distancia.
 
Claudia le dedica en buena parte este libro a los indiferentes, ¿por qué?
 
Porque tienen el enorme potencial de aportar su talento, tiempo y conocimiento a que la paz sea posible para Colombia. Sin ese aporte no habrá paz, aunque haya miles de firmas de acuerdos de paz más. Y lo dedico también a los impotentes que sienten que no tienen herramientas para aportar a la reconciliación y a la convivencia. Los protagonistas del libro les enseñarán a encontrar ese rol clave a jugar en la paz de Colombia a quienes creen que no tienen nada que aportar o que no pueden hacerlo.
 
¿Qué aspira a lograr con este libro?
 
Que los lectores encuentren su rol en la construcción de la paz de Colombia, empezando por la de sus propios corazones.