Situación de libertad de prensa de cara al posconflicto

Se conocen resultados del estado de la libertad de prensa y el acceso a la información en Colombia del proyecto Antonio Nariño y encargados a la firma Cifras y Conceptos. Aquí una lectura desde la perspectiva de los retos del eventual posacuerdo en La Habana.

9 de octubre de 2015

El nuevo contexto del país en el que se vislumbra quizá la firma de un acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc, y que tiene como fecha límite el 23 de marzo de 2016, le puede estar exigiendo al periodismo colombiano revisar sus prácticas y “en eso estamos en mora”. Esto porque seguimos insistiendo en la forma tradicional de narrar la realidad entre buenos y malos, amigos y enemigos, vencedores y vencidos. No se escapa ni la farándula de esta narrativa.

Esta reflexión fue hecha por Mario Morales, director de departamento de la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Universidad Javeriana, donde este viernes se presentaron los resultados de la encuesta a periodistas y que da cuenta del estado de la libertad de prensa y de acceso a la información, preocupación constante del Proyecto Antonio Nariño, del que participan Andiarios, Fescol, la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, FLIP y antes Medios para la Paz.

La explicación que Morales da a esta situación es que la cobertura periodística del conflicto, que tiene esa mirada de blanco y negro sobre la realidad colombiana, permeó a todos los sectores, incluso los de la vivencia colombiana  y eso, evidentemente, debe cambiar, si queremos ceder en los estigmas y la polarización, tan característica hasta en los espacios familiares. El ‘desarme’ del lenguaje es necesario incluso se dé acuerdo final en La Habana o no se dé. Esto último es reflexión de este portal de información luego de escuchar al docente.

Así mismo, la mesa de expertos que discutió los resultados que Usted puede consultar en http://www.pan.org.co/ consideró prioritario fortalecer el periodismo de investigación dado que este ha cedido su papel relevante en las salas de redacción de los medios. La periodista Ginna Morelo, presidenta de la agremiación Consejo de Redacción, se preguntó si quizá esto tenga incidencia directa sobre la percepción de que las amenazas sobre los periodistas han disminuido (la encuesta fue cerrada a 2014). “Quizá no estemos revelando lo que está oculto”, se cuestionó.

Para Morelo hay dos técnicas a las que el periodismo podría recurrir para dejar a un lado la práctica de la ‘declaracionitis’, es decir, las narraciones haciendo uso solo de las declaraciones por lo general de los funcionarios públicos.

La primera de estas es la investigación de archivos. Para esta periodista, quien también es editora de datos del diario El Tiempo, esta se contrapone, por ejemplo, a los ejercicios de memoria sobre el relato basado en el testimonio. Y aunque es mucho más exigente, así mismo informa de mejor manera.
 
La segunda de estas es el chequeo del discurso para hacer contrapeso a lo que los funcionarios y líderes dicen, muchas veces sin ser siquiera cuestionados en alguna apreciación. Sobre esta última propuesta, Consejo de Redacción invitó a seguir el ejemplo de http://chequeado.com/ experiencia argentina de un portal digital que realiza en tiempo real confrontación del discurso en aras de mejorar la información que le llega al usuario y también como ejercicio de responsabilidad de quien hace afirmaciones que no tengan sustento.

Para el subdirector de Noticias Uno y director de la Fundación para la Libertad de Prensa –FLIP-, Ignacio Gómez, si hacemos un periodismo de calidad, la diferencia entre lo que hacemos en el cubrimiento de paz no debería ser muy distinta a la que hacemos cubriendo la guerra. Para él la invitación es a hacer un periodismo que se aleje de prácticas perversas como alterar el contenido según quien provea la pauta comercial, cobrar por publicar información o presionar la pauta con contenido (todas prácticas medidas por Cifras y Conceptos para el proyecto Antonio Nariño).

En cambio, una de las cosas que deja a Gómez más perplejo es el hecho de que haya investigaciones inconclusas por la muerte de 168 periodistas y que a quienes ejercen el periodismo esto no les trasnoche. Para el director de la FLIP esto sí debe ser una prioridad aquí y ahora. “Estas son cortadas que ha sufrido la intelectualidad” del periodismo colombiano y deberían hacer parte de la consciencia colectiva del gremio. Por eso, el esfuerzo también debe ser para reconectarnos con el significado que representa la muerte de un periodismo, por el alcance del oficio que ejerce.

Los datos completos de la encuesta serán relevados por el Proyecto Antonio Nariño y puestos a disposición del público en su página Web http://www.pan.org.co/.