“No me imagino el posconflicto con este centralismo”

Los gobernadores de Meta y Cauca, dos de los que más apoyan el actual proceso de paz, dicen que con el actual sistema centralista será muy difícil aplicar los acuerdos de La Habana y las reformas que requiere la paz en sus territorios.

14 de octubre de 2015

El actual periodo de los mandatarios locales está llegando a su fin. El próximo 1 de enero desalojarán sus oficinas y un nuevo grupo de alcaldes y gobernadores tomarán la batuta de los territorios colombianos en un momento clave: un acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc se ve en el horizonte y podría cambiar la historia del país.

Muchos de los que se van le han apostado a la reconciliación y a la paz en sus planes de gobierno. Es el caso de Temistocles Ortega, gobernador del Cauca, y de Alan Jara, gobernador de Meta. Dos departamentos afectados por el accionar de varios grupos armados.

Ambos, además, son dos de los cuatro finalistas a la primera versión del premio a los mejores gobernantes con políticas de reconciliación de Colombia Líder, OIM, USAID y Reconciliación Colombia.

Pues este miércoles, durante un evento en Bogotá, los dos gobernadores coincidieron en enfilar sus baterías contra el centralismo del Estado Colombiano de cara al posconflicto. Dicen que con el sistema actual sus sucesores van a tener muy difícil aplicar la ‘paz territorial’ de la que tanto habla el Gobierno Nacional.  

El gobernador Alan Jara dijo que no se imagina un posconflicto en los Ocads, comités que deciden después de un intrincado proceso a qué proyectos de los territorios se les entregan los recursos del Sistema General de Regalías y con los que Juan Carlos Echeverry, ministro de Hacienda durante el primer Gobierno de Santos, pretendía “repartir la mermelada en toda la tostada”.  

Algo que Jara no cree que se esté logrando. “Le vienen dando a los departamentos muchas responsabilidades, pero sin recursos. El Gobierno cree que es descentralizado, pero resulta que no. Yo fui gobernador designado en 1990 y en ese momento tenía más autonomía que ahora”, dijo Jara.

Y es que el gobernador ha sido un constante crítico del actual sistema de regalías. Dice que es laberíntico y arbitrario, y critica que el Gobierno pueda vetar proyectos.

“El conflicto se vive en los territorios, y es en los territorios donde se conoce que hay que hacer. Esta no puede ser una receta impuesta desde el centro. Y el sistema de los Ocads implica que todo tiene que traerse a la visión del centro, que casi nunca coincide con las necesidades de los territorios”, agregó.

El gobernador Ortega, por su parte, dijo que “el sistema centralista tiene secuestrado a las regiones” y le pidió a la “clase dirigente” ceder un poco para que las regiones tengan más autonomía de la que tienen ahora.

“Ninguno de nosotros (gobernantes locales) tiene la autonomía de proyectar a su región como desea. Podemos hacer acueducto, viviendas, vías… Pero no podemos tomar grandes decisiones”, explicó.

Para los gobernadores, las decisiones en el posconflicto se tienen que tomar con la participación de las autoridades locales, la institucionalidad local y las organizaciones sociales del territorio.

Las opiniones de los mandatarios locales son claves, pues los acuerdos que ya se conocen de La Habana ponen muchas responsabilidades en sus manos.

Para Sergio Guarín, coordinador  del área de postconflicto y construcción de paz de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), ellos serán quienes tendrán que ejecutar el acuerdo y además tendrán tareas importantes, como manejar los sistemas de participación ciudadana que contemplan los documentos.

La voz de alerta es importante y el Gobierno debe tomar nota de las voces críticas de dos Gobernadores que apoyan el proceso de paz, pero que  saben lo que pueden enfrentar sus sucesores cuando les toque el ‘chicharrón’ de implementar la ‘paz territorial’.