“La paz será perdurable si cada uno de los colombianos nos comprometemos”

Carta de la comunidad Soto Zen de Colombia a La Habana respalda proceso de conversaciones entre Gobierno y Farc, pero advierte que no es suficiente. Se necesita un compromiso colectivo.
 
Mayra Alejandra Ríos Aguilar
Especial para Reconciliación Colombia
 
14 de octubre de 2015
 
En un mensaje hecho público por la comunidad Soto Zen de Colombia*, esta confesión espiritual expresó su apoyo decidido al proceso de paz que se desarrolla en La Habana entre la administración Santos y la guerrilla de las Farc y así se los hizo saber a las partes al enviarles este mensaje a los representantes de la mesa de conversaciones de paz.
 
En nombre de su comunidad, su portavoz en Colombia Densho Quintero se compromete a aportar de manera creativa en todo aquello que fructifique en una sociedad sana y en paz. “Apoyamos totalmente los esfuerzos conjuntos que entre el Gobierno y las FARC se están haciendo en La Habana para construir una paz duradera en Colombia después de más de 50 años de conflicto armado. Estamos convencidos de que la reconciliación es el único camino. No obstante, sabemos que sólo la firma de un acuerdo no será suficiente”, dice la comunicación.
 
Y precisamente en este punto, en el que recalca que la sola firma del acuerdo no es suficiente, la comunidad Soto Zen insiste en que “la paz será perdurable si cada uno de los colombianos nos comprometemos de manera individual para trabajar conjuntamente”.
 
Este compromiso colectivo, según la comunicación, implica trabajar por “(…) el establecimiento de una sociedad armoniosa y equitativa, donde los principios de tolerancia con la diversidad, respeto hacia toda forma de vida y hacia los recursos naturales, aceptación de la pluralidad, inclusión, compasión y solidaridad (…)” en el propósito de que estos principios “rijan las relaciones entre todos”.
 
Y señala un elemento trascendental desde la comprensión budista: “si quieres conocer tu pasado, mira tu presente. Si quieres conocer tu futuro, mira tu presente”. Por lo que esta comunidad espiritual señala que “lo que hagamos ahora, será la semilla del futuro que tendremos.
 
La carta finaliza comentando que “es necesario que entre todos trabajemos para que se generen fuentes de trabajo para disminuir los niveles de desempleo, trabajos que aporten equidad social y permitan acoger a quienes se reintegrarán a la sociedad, dado que si no trabajamos por un país distinto “estaremos creando una reconciliación precaria e inestable ya que se perpetuaría el sufrimiento y con esto el riesgo de nuevos focos de violencia”.
 
La comunidad Soto Zen de Colombia, representante de la escuela Soto del Budismo Japonés participa de las convocatorias que ha hecho el proyecto “Cree en la Reconciliación”, proceso desde el cual se ha invitado al diálogo entre las distintas confesiones religiosas y espirituales para la acción.

Reconciliación Colombia, plataforma de la sociedad civil, hace visible las iniciativas de las diferentes confesiones religiosas y espirituales que trabajan desde sus creencias por la reconciliación alentando a la acción colectiva y efectiva. Y en este caso a hacer coherente la fe con la acción.
 
Por su importancia, este portal de información que es parte la iniciativa Reconciliación Colombia, del que también es parte el proyecto ‘Cree en la Reconciliación’, trascribe de forma textual la carta enviada por la comunidad Soto Zen a la mesa de conversaciones de La Habana:
 
“La Comunidad Soto Zen de Colombia es representante de la escuela Soto del Budismo japonés. Como seguidores de las enseñanzas del Buda Shakyamuni, rechazamos toda forma de violencia, promovemos la práctica de una presencia plena para ayudarnos a comprender las causas del sufrimiento y ofrecemos herramientas para aliviarlo.

Estamos comprometidos en aportar de manera creativa para la construcción de una sociedad sana y en paz.

Apoyamos totalmente los esfuerzos conjuntos que entre el Gobierno y las FARC se están haciendo en la Habana, para construir una paz duradera en Colombia después de más de 50 años de conflicto armado. Estamos convencidos de que la reconciliación es el único camino. No obstante, sabemos que sólo la firma de un acuerdo no será suficiente. La paz será perdurable si cada uno de los colombianos nos comprometemos de manera individual para trabajar conjuntamente, hacia el establecimiento de una sociedad armoniosa y equitativa, donde los principios de tolerancia con la diversidad, respeto hacia toda forma de vida y hacia los recursos naturales, aceptación de la pluralidad, inclusión, compasión y solidaridad, rijan las relaciones entre todos. En el budismo se dice: “Si quieres conocer tu pasado, mira tu presente. Si quieres conocer tu futuro, mira tu presente”. Este momento es el resultado de todas nuestras decisiones pasadas y lo que hagamos ahora será la semilla del futuro que tendremos. Si bien es importante que no olvidemos nuestros errores del pasado para no volverlos a cometer, ha llegado el momento de que como colombianos sanemos nuestros corazones de los rencores, el odio, los deseos de venganza y maledicencia. Que acojamos a todos aquellos autores de violencia en el pasado que quieran reintegrarse a la sociedad, dando muestras sinceras de arrepentimiento por el sufrimiento causado.

Sólo uniéndonos en un esfuerzo común podremos construir la nueva sociedad que necesita Colombia. Es necesario que entre todos trabajemos para que se generen fuentes de trabajo para disminuir los niveles de desempleo, trabajos que aporten equidad social y permitan acoger a quienes se reintegrarán a la sociedad, que promovamos una educación igualitaria y global, que solucionemos los problemas de hambre e inequidad social. De lo contrario, estaremos creando una reconciliación precaria e inestable ya que se perpetuaría el sufrimiento y con esto el riesgo de nuevos focos de violencia.

Venerable Densho Quintero
Maestro Zen, Abad de la
Comunidad Soto Zen de Colombia”.

 
*La comunidad Soto Zen de Colombia busca el desarrollo y difusión del budismo Zen Japonés.
Esta comunidad está ubicada en el templo Daishinji del barrio El Polo en Bogotá.