Los cambios que han tenido las Farc con el proceso de paz

De una guerrilla pendenciera, a la que le gustaba hablar mucho del pasado y eludía su responsabilidad frente a las víctimas, ha pasado a ser un grupo que cuida más sus palabras, que paulatinamente ha aceptado someterse a las leyes colombianas y que ya se está preparando para hacer política sin armas.

Octubre 19 de 2015
Fotos: Archivo Semana y Centro de Memoria Histórica


Muchas personas recuerdan el discurso de ‘Tirofijo’ en la instalación de los diálogos del Caguán (que fue leído por Joaquín Gómez porque el jefe guerrillero no se presentó) porque, entre otras cosas, reclamaba por los cerdos y las gallinas que el Estado le había arrebatado en Marquetalia en los comienzos de la organización.

Por muchos años, los pronunciamientos públicos de las Farc se caracterizaron precisamente por ser un cúmulo de reclamos históricos que se iban ampliando a medida que los desencuentros con el Estado iban ocurriendo.

En Oslo, en 2012, en el inicio formal de las negociaciones de paz entre el actual Gobierno y las Farc, ‘Iván Márquez’ dedicó su discurso a temas como el mercado al que calificó como “asesino metafísico”, de la ‘locomotora minera’, a la que llamó un “demonio de destrucción socio-ambiental”, de la “sumisión a Washington” y otros que no tenían la menor relación con lo que de ahí en adelante se iba a discutir en la mesa.

Tres años después, las Farc han cambiado considerablemente.

No solo es evidente en temas de fondo como su actitud frente a las víctimas o su disposición a aceptar las leyes colombianas, sino en temas de forma, como el lenguaje que usan, su relación con los medios y la opinión pública y sus métodos de argumentación.

Esta ‘evolución’ de las Farc las han convertido en un grupo que parece estar mucho más comprometido con el proceso de paz, que ya no espera hacer la revolución en la mesa de negociaciones y que ya no es ‘inmune’ a la opinión pública como ocurría hace algunos años.

Estos son algunos de esos cambios visibles que han tenido las Farc.

1. Ya no están obsesionadas por el pasado.

Hasta hace poco, los pronunciamientos de las Farc se caracterizaban por empezar siempre por un largo recuento histórico antes de llegar a su objeto central. Las referencias a Bolívar, a Gaitán, a la masacre de las bananeras, a los Comuneros, etc., eran constantes. Ahora, sus discursos y sus entrevistas están centradas en temas mucho más concretos y por lo general ligados a la dinámica del proceso de paz: los acuerdos pendientes o su refrendación e implementación.

Por ejemplo, en el discurso que dio ‘Timochenko’ en el anuncio del acuerdo sobre justicia, que entre otras cosas fue más corto que el del Presidente Santos, el máximo jefe de las Farc se limitó a expresar su satisfacción sobre el acuerdo,  a destacar sus principales puntos y a plantear lo que vendría en adelante en la negociación.




En contraste, el discurso de ‘Iván Márquez’ en Oslo, en el inicio formal de las negociaciones en 2012 duró casi media hora y transitó por casi todos los temas de la actualidad nacional de ese momento.

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2. Han tenido que dar la cara a las víctimas.

De la ofensiva declaración de ‘Jesus Santrich’ que en los comienzos del proceso de paz respondió cantando “quizás, quizás, quizás” cuando se le preguntó si las Farc estarían dispuestos a reparar a sus víctimas, las Farc han pasado a declarar que las víctimas están en el centro del proceso de paz y han reconocido públicamente el impacto que les produjo su encuentro con los seis grupos de víctimas que visitaron La Habana.

3. Ya no son ajenas a lo que la opinión pública piensa de ellas.

Hace algunos años, se decía que las Farc vivían en una realidad paralela que poco contacto tenía con lo que pasará en la realidad del resto del país.
Cuando, en medio de la crisis por el secuestro de políticos y miembros de la Fuerza Pública, millones de colombianos salieron a las calles a decir “¡No más secuestros!” Y “¡No más Farc!”, muchos creyeron que a los jefes de las Farc no les llegó el mensaje.

Ahora, con los jefes de las Farc dando declaraciones constantemente a los medios de comunicación, han tenido que hacerles frente a interrogantes concretos sobre la falta de confianza que tienen en ellas los colombianos o sobre si están dispuestos a pedir perdón por sus crímenes. A pesar de que sus respuestas siguen siendo evasivas en ocasiones, poco a poco han tenido que ir reconociendo su responsabilidad.

4. Ya no les preocupa que la paz se firme pronto.

Cuando empezó el proceso de paz, las Farc fueron insistentes en señalar que no habría una paz ‘express’, les molestaba que se hablara de plazos para la negociación y contradijeron al Presidente Santos cuando afirmó que las conversaciones serían un asunto de meses y no de años.

El mismo día en que se anunció el acuerdo sobre justicia, ‘Timochenko’ aceptó algo renuente que se fijara el plazo de seis meses para la firma definitiva, pero después, tanto él como ‘Iván Márquez’ se han mostrado cada vez menos incómodos con ese plazo y se han aventurado a decir que incluso la paz podría firmarse antes de ese plazo.

5. Del campo de batalla a las redes sociales

En los comienzos del proceso de paz, los miembros de las Farc, en sus discursos, no abandonaban del todo sus alusiones a la lucha armada.

“La insurgencia armada motivada en una lucha justa no podrá ser derrotada con bombarderos ni tecnologías, ni planes por muy sonoros y variados que sean sus denominaciones. La guerra de guerrillas móviles es una táctica invencible. Se equivocan aquellos que embriagados de triunfalismo hablan del fin del fin de la guerrilla”, dijo ‘Iván Márquez’ en la instalación de los diálogos de paz en Oslo.

La posibilidad de retomar las armas estaba muy presente.

Ahora, en cambio, esa opción se ve mucho más lejana. Su lenguaje se centra ahora en palabras como reconciliación y diálogo y la organización ya estudia la posibilidad de suspender el reclutamiento de nuevos miembros, según lo que reveló hace unos días ‘Timochenko’.

El grupo guerrillero, cuya presencia en Internet estuvo bloqueada por muchos años, ahora tiene una página web, un noticiero en línea y sus principales comandantes ahora son muy activos en redes sociales, en donde comentan hasta sobre los partidos de la selección Colombia.

Aunque la desconfianza de los colombianos frente a las Farc se mantiene en cambio intacta, es evidente que los cambios, aunque sean lentos, se están dando.