Aprendizajes de los Centros de Reconciliación

La Fundación para la Reconciliación, institución que promueve estos espacios, decidió publicar la experiencia de la iniciativa que ha liderado durante nueve años en Bogotá, Santander, Valle y Caquetá y que ha logrado reunir a víctimas y victimarios, incluso antes de que comenzara a incorporarse la palabra posconflicto en el diccionario de los colombianos.

26 de octubre de 2015
Texto: David Hernández, coordinador de comunicaciones
Fundación para la Reconciliación*
Fotografía: Alejandra González, oficina de comunicaciones
Especial para Reconciliación Colombia


“El Centro de Reconciliación es mi mejor oportunidad para reclutar gente para la paz. Antes yo reclutaba para la guerra. Ahora lo hago para la paz”. La frase es de un excombatiente. El lugar donde la pronuncia es un Centro de Reconciliación, que reúne en un mismo espacio a víctimas y victimarios desde hace nueve años, mucho antes de que comenzara a incorporarse la palabra posconflicto en el diccionario de los colombianos. Este excombatiente continúa así su relato:

“El Centro se volvió mi segundo hogar (…) yo quiero traer a todos los que han empuñado las armas aquí. Yo ahora dedico todo mi tiempo para estar en el Centro. Ya no quiero ir a otra parte. Es mi mejor opción de reintegración a la vida civil. Aquí estoy feliz”.

Los Centros de Reconciliación son una propuesta que busca incentivar la cultura política de perdón y reconciliación. Estos espacios han logrado crear redes de confianza que apoyan a las personas en la superación de las secuelas de la violencia sufridas.

La metodología, que recrea la experiencia sicosocial, también alienta la construcción comunitaria de las agresiones ya que su pedagogía se desarrolla en ámbitos comunitarios.

El viernes 23 octubre varias personas que han participado activamente de estos espacios tuvieron la oportunidad de expresarles a portavoces de instituciones y comunidad internacional la valía de esta actividad. Por ejemplo, estuvo allí Flor Alba Rojas, víctima del conflicto y quien ha asistido al Centro de Reconciliación de Florencia, narró al público cómo este espacio le permitió perdonar y reconocer la humanidad de los distintos actores del conflicto armado. “Antes no quería saber nada de ellos (es decir de los excombatientes), pero la posibilidad de trabajar con ellos en el Centro me permitió reconocerlos y generar lazos muy fuertes”, dijo y agregó con convicción: “Ahora no quiero que nada malo les pase”.

La escuchaban Peter Natiello, director de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID; Alejandro Guidi, jefe de misión adjunto de la Organización Internacional para las Migraciones, OIM; varios representantes de Nestlé y de Coca-Cola Femsa; portavoces de organizaciones sociales y los coordinadores de la Fundación para la Reconciliación de las actividades de esta institución en 18 países donde tiene presencia.

Allí también estaba Sabas Emilio Duque, excombatiente y asistente del Centro de Reconciliación de la Localidad Rafael Uribe Uribe de Bogotá. Duque presentó su experiencia de nueve años en estos espacios. Resaltó que los Centros visibilizan historias y generan espacios de ambiente seguro y verdad.

Y mientras este excombatiente de las Farc comentaba que al pasar por estos Centros cada persona convierte sus hogares también en Centros de Reconciliación,  otro militante de las armas, que decidió dejarlas, esta vez desde las filas de las AUC, Excenober Castro, subrayó la importancia de reconocer al otro y replicar los procesos de perdón y reconciliación en la cotidianidad. Para Castro, esta herramienta se ha convertido en un valioso espacio de encuentro y reconocimiento del otro.

Alejandro Guidi, jefe de misión adjunto de la OIM, comentó no solo los aportes sicosociales, sino de carácter político de estos microespacios de reconciliación, que esta agencia internacional apoya con aportes financieros. También Peter Natiello, portavoz de Usaid, comentó que el momento actual de Colombia hace que esta experiencia sea muy pertinente, sobre todo desde la promoción de una cultura de paz. La agencia estadounidense recalcó el apoyo futuro que permitirá la continuidad de este programa desde la Fundación para la Reconciliación.

Por su parte, el padre Leonel Narváez, presidente de la Fundación para la Reconciliación e inspirador de los Centros, destacó la importancia que para el perdón (espera individual) y la reconciliación (esfera comunitaria) tiene el trabajo desarrollado por la Fundación en Colombia y en otros 17 países y comentó que hay que profundizar las pedagogías de paz y la promoción de una cultura ciudadana entorno a estas prácticas.

“En Colombia se avizora una oportunidad histórica: el fin negociado del conflicto interno armado, de más de 50 años. Ahora más que nunca los colombianos estamos de frente a una decisión crítica entre el cambio del paradigma de la guerra –con todas sus perversas dinámicas sociales, políticas y culturales– y la propuesta de construir culturas de paz”, expresó el padre Narvaez.

Sobre los Centros de Reconciliación

Los Centros de Reconciliación son espacios para la construcción colectiva de significados éticos que favorecen la transformación de la memoria –perdón- y de la desconfianza -reconciliación-, en la búsqueda de restaurar rupturas generadas por la ofensas.

A través de este programa, la Fundación para la Reconciliación busca contribuir en el advenimiento de la paz sostenible y el desarrollo de los pueblos.

Estadísticas recientes de octubre 2015 muestran que el 84 por cientode los colombianos creen que el gobierno debe promover esta cultura ciudadana de perdón. Las personas consultadas reconocen que aun cuando el perdón es una decisión personal, se requieren planes y programas promovidos por el gobierno desde los cuales se acompañen los difíciles ejercicios entre víctimas, victimarios y comunidades, en perspectiva de construir un nuevo proyecto político de Nación desde este paradigma nuevo.
 
Los Centros de Reconciliación tienen como propósito desarrollar una cultura política de perdón y reconciliación como estrategia pedagógica, política y sicosocial para la construcción de cultura de paz. Se trata de un proceso comunitario que ha contado con el apoyo de entidades locales, nacionales, internacionales y de la empresa privada, para promover en municipios y en sectores urbanos de alta necesidad social, ejercicios de construcción de cohesión social desde un enfoque de derechos, diferencial y de acción participativa.
 
Este programa se implementa con éxito desde 2006 en Bogotá, Santander, Valle y Caquetá. La experiencia ha favorecido metodologías que atiendan las necesidades políticas y sicosociales, formando a los habitantes en temas afines al proceso de construcción de paz, pero sobre todo, son territorios en donde se ha logrado conformar nodos de líderes encargados de promover agendas.

*La Fundación para la Reconciliación es una de las organizaciones aliadas a la iniciativa de país Reconciliación Colombia, de la que hace parte este portal de información.