El archivo de Fabiola Lalinde: patrimonio del mundo según la Unesco

La mujer recopiló desde 1984 todos los documentos relativos a la desaparición forzada y a la búsqueda de los restos de su hijo Luis Fernando Lalinde Lalinde. 

29 de octubre de 2015

Fabiola Lalinde siempre creyó que las desapariciones forzadas sólo ocurrían en países con dictaduras militares como Argentina o Chile, hasta el día en el que no volvió a saber nada de su hijo Luis Fernando, miembro del Partido Comunista Marxista Leninista y estudiante de sociología en la Universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín.

Era el 3 de octubre de 1984 y, con la voluntad de una madre desesperada, inició una búsqueda frenética que la llevó a descubrir que su hijo había sido desaparecido de forma forzada y asesinado por miembros del Ejército Nacional en la vereda Verdún del municipio de Jardín (Antioquia). 


Empezó a reclamar justicia y a buscar sus restos. Consiguió la ayuda de Héctor Abad Gómez, quien presentó su caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). A  él lo asesinaron, pero la CIDH falló en contra del Estado Colombiano y a favor de Fabiola en 1988.  

Ella llamó a su esfuerzo por encontrar a Luis Fernando la ‘Operación Sirirí’, porque el Sirirí es un ave pequeña que persigue a los gavilanes que se llevan a sus polluelos con tanta insistencia que muchas veces los terminan soltando. 


Y eso fue lo que pasó. El Estado, luego de una lucha pacífica que le costó hostilidades, ataques en su contra y hasta varios meses de prisión, le devolvió los restos de su hijo en 1997 (4.428 días después de su desaparición).

Durante todo el tiempo que duró su lucha,  sin embargo, Fabiola se dedicó a recopilar documentos relativos a la desaparición y a la búsqueda de su hijo: fotos, agendas con apuntes sobre todo lo que le iban contando, recortes de prensa, expedientes, ensayos sobre el caso, fotos, cartas y audios.

El resultado es un archivo privado con 141 registros que guarda en su casa y que hoy es uno de los más completos que existen sobre las vivencias de una madre y de una familia por la desaparición forzada de uno de sus hijos. Una especie de museo privado que consultan académicos, estudiantes y personas interesadas en entender el fenómeno de la desaparición forzada.

Ese archivo  fue declarado por la Unesco Patrimonio Documental de América Latina y el Caribe
el pasado viernes 23 de octubre y a partir de ahora será incluido en el ‘Registro Regional del Programa Memoria del Mundo’.

“Este archivo para mí es la historia de esta casa, desde el día que Luis Fernando salió y no regresó”, contó Fabiola en corto que el Centro Nacional de Memoria Histórica hizo sobre su historia.  “Hay mucho material valioso que es importante que lo conozcan, porque eso permite que tanto dolor no sea inútil”.


Para Gonzalo Sanchez, director del CNMH, este logro también es un reconocimiento para las víctimas y los miles de luchadores de los derechos humanos que arriesgan sus vidas para hacer justicia y que se sepa la verdad.

De hecho, una copia del archivo está en manos de esa institución y actualmente, y por pedido de Fabiola, trabajan en preservarlo de forma virtual y permitir su consulta por la web.

A Fabiola, por su parte, aún le quedan muchos reconocimientos por delante. Hace un poco más de un mes recibió el Premio a la Defensa de los Derechos Humanos que otorga la organización sueca Diakonía, y según una sentencia del Consejo de Estado, la Nación debe producir un documental con la historia de su hijo que debe proyectarse en salas de cine, colegios y escuelas.

La persistencia del sirirí está rindiendo frutos. 

El siguiente es un corto realizado por el Centro Nacional de Memoria Histórica sobre su archivo: