Este es el trabajo que hace Álvaro Jiménez, quien lucha contra la indolencia

El director de la Campaña Colombiana contra Minas fue uno de los tres finalistas del Premio Nacional de Paz 2015, junto con las Mujeres de Mampuján (que resultó ganadora) y las delegaciones de víctimas que fueron a La Habana.
 
Jorge Cote
Periodista de Semana
Especial para Reconciliación Colombia
19 de noviembre de 2015

 
Colombia es el segundo país del mundo que más minas antipersonal tiene sembradas en su territorio. A pesar de la dramática situación, hasta hace unos años ni el Gobierno ni la sociedad civil se interesaban por el problema. Esta indolencia fue la que llevó a Álvaro Jiménez Millán, tulueño, a adelantar procesos de Educación en el Riesgo de Minas (ERM), acompañar a la población víctima de estos artefactos y promover el desminado en Colombia.
 
La historia de Jiménez Millán, defensor de derechos humanos que estudió Ciencias Políticas en la Universidad del Valle, y la de su labor con el tema de las minas antipersonal comenzó en 1999, cuando se encontraba en el nordeste antiqueño trabajando en el desarrollo de proyectos piscícolas para las comunidades rurales. En ese momento “me enteré por el testimonio de unos campesinos que en la vereda El Aporreado del municipio de Segovia había estallado una bomba que en realidad era una mina antipersonal. Desde ese momento comprendí que la siembra de estos artefactos era uno de los flagelos más grandes que tenía el país, pero que a pocos les importaba”.
 
Reconocido analista político y del conflicto armado colombiano, en ese año se vinculó a la Acción Integral Contra Minas y en el 2000 extendió la Campaña Colombiana Contra Minas (CCCM), de la cual es director, a 22 departamentos del país. En sus 16 años, la CCCM no solo ha apoyado a las víctimas de estas armas, sino que ha logrado que la sociedad colombiana deje de ser tan indolente frente al tema.