Acciones Reconciliadoras

Naciones Unidas destaca mejoría en la situación humanitaria de Colombia por proceso de paz

El organismo destaca la reducción de la violencia asociada al conflicto armado, pero alerta por el aumento de las amenazas y las extorsiones.
 
25 de noviembre de 2015
 
El proceso de paz de La Habana cumplió tres años del comienzo de su fase pública hace pocas semanas, y más allá de los avances y desafíos que se han presentado en la Mesa, el balance de varias entidades y organismos ha girado en torno a qué tanto ha cambiado la situación en Colombia.
 
Uno de esos balances lo hizo este miércoles la oficina de las Naciones Unidas en Colombia con base en el seguimiento que hace desde 2008 la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
 
El balance es positivo. Fabrizio Hochschild, coordinador residente de las Naciones Unidas en Colombia, destacó la mejoría en la situación humanitaria que se ha en los últimos tres años.  
 
Según las cifras de OCHA, las masacres y el desplazamiento masivo han disminuido significativamente desde que empezaron las conversaciones.
 
En el caso de las masacres, entre 2009 y 2012 se presentaron 338, mientras que durante el proceso de paz, han ocurrido 110. Por otro lado el desplazamiento masivo, que se da cuando más de 50 personas o de 10 familias deben salir de un lugar por el mismo hecho, se redujo un 27 por ciento desde el inicio de los diálogos.
 
Además, la intensidad del conflicto, medida por el número de acciones bélicas, ha caído casi a la mitad. Una reducción que se ha logrado gracias al cese unilateral al fuego decretado por las Farc y al cese de los bombardeos sobre sus campamentos  ordenado por el Gobierno.
 
“Durante los cuatro meses del actual cese de hostilidades, los ataques contra objetivos ilícitos de guerra (principalmente ataques a infraestructura vial y bienes civiles) han disminuido casi en 60 por ciento frente al promedio de los 32 meses anteriores de negociación, y la participación de las Farc en estos hechos se ha reducido cerca de un 90 por ciento”, dice el informe.
 
Sin embargo, aún hay varios desafíos por delante. A pesar de la reducción de las acciones bélicas, las Naciones Unidas alertan por el aumento de las amenazas y las extorsiones contra la población civil.
 
“Los grupos armados no estatales siguen imponiendo un fuerte control social sobre las comunidades que impide el libre ejercicio de sus derechos. Este control social se refleja  en homicidios selectivos, extorsiones y desplazamientos individuales”, dice el informe.
 
Las amenazas, por ejemplo, aumentaron un 53 por ciento durante el proceso de paz respecto a los años previos al inicio de los diálogos; de 956 amenazas entre 2009 y 2012, se pasó a 1.466 entre finales de 2012 y 2015. Eso sin tener en cuenta los casos que no se denuncian y que no son conocidos por las autoridades.
 
La extorsión también ha aumentado durante el proceso de paz. Entre enero de 2013 y octubre de 2015 se denunciaron 13.741 extorsiones, 8.000 menos de las que se denunciaron entre 2009 y 2012.
 
“Este tipo de violencia afecta gravemente a las comunidades, a sus líderes y a los procesos de movilización política y social. Además, este tipo de violencia trae consigo altos niveles de impunidad y sus autores son pocas veces identificados y judicializados”, dice la ONU.
 
Por otro lado, y a diferencia de los desplazamientos colectivos, los desplazamientos individuales siguen siendo un problema de alto impacto. Según la Unidad para las Víctimas entre 2013 y 2014 fueron desplazadas unas 400.000 personas.
 
Esto se da porque, a pesar del desescalamiento del conflicto con las Farc, persiste la violencia asociada a otros grupos armados como el Eln y los grupos posdesmovilización, llamados por el Gobierno ‘bandas criminales’.
 
Estos grupos “han generado cerca de la mitad de la violencia y del desplazamiento masivo” durante el proceso de paz, según el informe de la ONU, han protagonizado el 75 por ciento de las acciones bélicas y han desplazado a más de 3.400 personas.
 
Para la ONU es importante que el Gobierno se encargue de estos grupos y del Eln, pues representan “uno de los principales riesgos para alcanzar y consolidar la paz”.