IGLESIA ADVIERTE RIESGO DE 'CORRER CON PROCESO DE PAZ'

Publicado 18-02-2016

Monseñor Luis Augusto Castro, expresidente del episcopado, insistió en la unidad nacional.

Publicado en El Tiempo, 7 de julio de 2014
Foto: Archivo Semana


Buscar una paz rápida abre el riesgo de generar “impunidades medio camufladas”. Esa es la advertencia que lanza sobre el proceso de paz en La Habana monseñor Luis Augusto Castro, uno de los líderes de la Iglesia católica colombiana con mayor experiencia en la búsqueda de diálogos con las guerrillas.

Sobre la próxima elección del presidente de la Conferencia Episcopal, que se realizará en Bogotá este miércoles, Castro asegura que la nueva cabeza del episcopado colombiano debe ser un émulo del papa Francisco. “Una persona sencilla y cercana a la gente”, dice. Precisamente, los analistas afirman que uno de los mayores retos para el sucesor del cardenal Rubén Salazar, quien completa dos períodos como presidente de la Conferencia, será profundizar los lineamientos que imperan en el Vaticano desde la llegada de Francisco.

¿Cuál debe ser el papel de la Iglesia frente a la paz?

Es importante que el proceso de La Habana (Cuba) continúe. Hasta ahora han hecho lo más fácil. Lo difícil es lo que viene y tiene que ver con la justicia transicional, es decir, definir cuáles son las responsabilidades de cada uno. Pero que no haya impunidad, que no se tapen las cosas porque, si no, el pueblo colombiano no va a lograr esa reconciliación. Nadie olvida así no más si los victimarios no son capaces de pedir perdón y de reparar por lo que hicieron.

Es evidente su preocupación en que no haya impunidad…

Hay una posición del Presidente que no me gusta: cuando habla de la paz rápida. Excelente que hable de la paz, pero rápida implica cosas muy fáciles y se generan impunidades. Esto hay que hacerlo con mucho cuidado y con el tiempo que requiera. Que por correr no aceptemos formas fáciles ni impunidades medio camufladas. Es una tarea muy importante y ojalá el Presidente se rodee de buenos consejeros.

Por alegrías del deporte se ha visto una unidad en el país como hacía mucho no. ¿Cómo mantenerla?

El pueblo colombiano tiene una devoción enorme a María. La considera la madre de todos, pero no nos reconocemos como hermanos. Hay que recuperar ese sentido de fraternidad, de sensibilidad por el sufrimiento del otro. Es que 50 años de guerra dejan mella no solo en las víctimas y los victimarios, sino en todos. Dejan insensibilidad ante el dolor, y devaluación ante la vida. Que haya un muerto o 15 pasa como una noticia cotidiana y en lugar de estremecernos nos deja indiferentes. El valor de la persona y el darle valor a la vida son aspectos fundamentales que, como Iglesia, tenemos que tocar con seriedad.

Salimos de una contienda electoral que evidenció gran división. ¿Cómo superar eso?

Hemos pasado un momento político muy fuerte. Sin embargo, veo que el pueblo colombiano ha venido madurando. En un momento dado se acepta que se ganó o que se perdió, pero se contribuye al bienestar de la nación, apoyando o haciendo oposición. Hemos madurado con respecto a tiempo atrás, cuando todo se resolvía con ejércitos. Hoy hay mayor comprensión y eso va a ayudar a que el futuro sea mejor.

No es secreto que en el mundo la iglesia ha perdido fieles. Al respecto, ¿cuál es el reto en Colombia?

No creo que en Colombia se hayan alejado mucho de la Iglesia, pero en el mundo sí, especialmente en Europa. Se puede decir que es por esa especie de mundanización, de centrarse en lo material, de sentirse bien. Eso lleva muchas veces a las personas a perder un horizonte que va más allá de lo temporal y por eso se han vuelto indiferentes a la vida religiosa. Ahí hay una tarea enorme. Por eso se hizo el sínodo de la nueva evangelización, que busca recuperar a todas esas personas que le han dado la espalda a Jesucristo; hacerles sentir de nuevo la belleza y el mensaje de Jesús. Ese es el gran reto de la Iglesia a nivel universal.

Tomando en cuenta todo esto, ¿cuál debe ser el perfil del nuevo presidente de la Conferencia Episcopal?

Se buscará una persona que acompañe todos los procesos de paz y todo lo que tiene que hacer la Iglesia para promover la convivencia, la fraternidad y el entendimiento. No será fácil encontrar a alguien que reúna todas estas características y por eso los nombramientos son muchos: hay un presidente, un vicepresidente, unos directores de departamentos. El perfil más acorde debe ser el de una persona sencilla, cercana a la gente, con una espiritualidad muy profunda y que sea para todos nosotros una motivación para la vida episcopal y sacerdotal de una manera íntegra.
Cinco retos para la nueva dirigencia de la Iglesia católica en el país

Respaldo a la paz

Se espera que la Iglesia mantenga su respaldo y acompañamiento a las negociaciones de paz. Monseñor Juan Vicente Córdoba, obispo de Fontibón, dice que, frente a la paz, la Iglesia debe ser la voz de muchas víctimas que no la tienen. Para el teólogo Fabián Salazar, quien asuma la presidencia del episcopado deberá liderar con los otros obispos procesos de posconflicto, particularmente en los punto del perdón y la reconciliación.

Acercarse a la gente

Uno de los mensajes del papa Francisco enfatiza en la necesidad de la Iglesia de salir a las periferias, en lugar de esperar a que los fieles vengan. Así lo ha demostrado el pontífice argentino, estrategia que ha cambiado la imagen de una Iglesia alejada de la gente. Para monseñor Córdoba, la idea de salir a las periferias no debe pretender agrandar el número de creyentes ni reconquistar lo perdido, sino mantener la esencia evangelizadora.

Atraer fieles

Dentro del propósito de acercarse a la gente surge la necesidad de unirse en torno a la nueva evangelización. Monseñor Córdoba señala que el reto universal de la iglesia está en salir a evangelizar un mundo muy ateo. Con eso coincide monseñor Luis Augusto Castro, quien afirma que la Iglesia debe trabajar para recuperar a quienes le han dado la espalda a Jesucristo y atraer a muchos que se fueron a otras religiones.

Apoyo a los pobres

La teóloga Isabel Corpas de Posada señala que esta es una de las premisas del papa Francisco: comprometerse con los pobres y con los que sufren. Monseñor Córdoba plantea que la Iglesia debe trazar estrategias para acompañar a esta población. Critica que el crecimiento económico del país, si bien es positivo, no se refleja en los pobres. “El dinero llega a grandes empresas, pero no al bolsillo del pobre” dice.

Sembrar confianza

La tensión que enmarcó la reciente contienda electoral en el país desnudó choques y divisiones. Por ello, Fabián Salazar resalta la importancia de promover un ambiente de confianza entre los colombianos. La polarización preocupa en relación con la metodología para alcanzar la paz. Para monseñor Córdoba, la confianza debe estar articulada con la unidad, para que esto redunde en mejores condiciones de vida para la población.
 

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