UN SALMO UNIÓ A JAVERIANA Y ANDES POR LAS VÍCTIMAS

Publicado 18-02-2016

Todo surgió cuando Carolina Gamboa quiso hacer el estreno para Colombia del réquiem de Schnittke.

Por Carol Malaver
Publicado en El Tiempo, 12 de julio de 2014
Foto: Archivo Particular

 
Suena imponente, conmovedor, nostálgico. Mil emociones interpretadas por 130 voces de las universidades Javeriana y los Andes se unieron, hace unas semanas, para conmemorar a las víctimas de la violencia en Colombia.

“Quise poner a reflexionar a los muchachos sobre ese tema que tanto nos duele. Ellos lograron un excelente resultado”, dijo Carolina Gamboa, directora del coro Uniandino.

Todo surgió cuando ella quiso hacer el estreno para Colombia del réquiem de Alfred Schnittke, compositor ruso. “Cuando muere su madre, en 1972, pensó en una obra de misa de difuntos. La música de él es poliestilística”.

En ese tránsito, Gamboa buscaba un complemento y ahí fue cuando se encontró el Salmo para las víctimas de la violencia, del compositor colombiano Johann Hasler. Solo había un problema: la obra de este último necesitaba de muchas voces que no se lograban completar solo con el coro de la Universidad de los Andes. “Entonces me decidí a llamar al maestro Alejandro Zuleta, director del coro de la Universidad Javeriana, para que nos uniéramos”, dijo.

Así fue como comenzó un trabajo maratónico para reunir a los estudiantes y un ensamble instrumental de buen tamaño. Pero también se tuvo que buscar un sitio para ensayar, tarimas, instrumentos y coordinar los horarios de los estudiantes.

Se terminó haciendo de esta manera el estreno mundial de una obra colombiana inspirada en el Salmo 42.

La esperanza de que la salvación divina vendrá pronto fue el punto de partida de Hasler, que así le dio origen al Salmo por las víctimas de la violencia, una obra para un coro de por lo menos 96 voces, antes impensable, y ensamble de percusión (timbales, bombo, campanas tubulares, gong, platillos de choque y platillos suspendidos). (Ver video del concierto en YouTube)

Hasler recuerda con su obra la época de su adolescencia, en los años ochenta, cuando una nueva ola de violencia política relacionada con las drogas hundió al país en una sombra de muerte. Un día simplemente sintió la necesidad de hablarles a esas víctimas.

Hoy, estas voces apoteósicas han sido noticia porque el trabajo logrado no se puede explicar con palabras, se siente. Es quizá otro gran paso para transformar tanto dolor en música. Un final menos lamentable que el olvido.

TE PUEDE INTERESAR

FFMM en el posconflicto mantendrán la seguridad
18-02-2016

“Reconciliación significa crear sociedad nueva”
18-02-2016

Empresarios ofrecen aportar recursos por la paz
18-02-2016

Así se prepara el Ejército para el posconflicto
18-02-2016

El Papa reclama diálogo y reconciliación
18-02-2016

“La justicia no puede ser ajena al postconflicto”
18-02-2016

COMENTARIOS