CACAO: LA ESPERANZA EN LA SIERRA NEVADA

Publicado 18-02-2016

354 familias Indígenas, víctimas y campesinas de la Sierra Nevada de Santa Marta están mejorando sus condiciones de vida gracias a un proyecto con cacao. 

Publicado por el PNUD el 28 de julio de 2014
Foto archivo Semana

En el corazón de la Sierra Nevada de Santa Marta, a dos horas y 30 minutos de Valledupar (Cesar), se encuentra Jimaín, territorio sagrado de los indígenas arhuacos, quienes junto con campesinos y víctimas del conflicto armado, participan del proyecto "Desarrollo Rural Incluyente a través del cultivo de cacao en comunidades campesinas e indígenas de la Sierra Nevada 'Kwakumey Ati" que desarrollan conjuntamente el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Agencia de Cooperación Internacional de Corea, Koica en 15 veredas del municipio de Pueblo Bello.

Allí los indígenas organizados en la Asociación de Autoridades Arhuacas –ASOCIT– están cultivando cacao.

A varios kilómetros, en la vereda Minas de Iracal, donde fueron asesinados 80 de sus integrantes en los últimos años, campesinos y campesinas de la Asociación de Víctimas de Minas de Iracal –Alianza por la Vida– también son productores de  este alimento. Mientras que campesinos organizados en la Asociación de cultivadores y comercializadores de Cacao y productos agrícolas de Pueblo Bello –ACAPAPB– distribuyen el producto.

El cacao, considerado "fruto de los dioses" ha unido a 354 familias (2.343 personas)  pertenecientes a estas tres asociaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta para mejorar las condiciones de desarrollo socio-económico y su calidad de vida mediante el incremento de los ingresos, gracias al mejoramiento de las condiciones técnicas de producción y el aumento de los rendimientos del cultivo de cacao.

"Al tiempo que estamos protegiendo nuestra tierra, con el proyecto hemos fortalecido nuestras capacidades y sentimos que es algo serio. Estamos más unidos y esperamos que con esto se fortalezcan otras actividades que estamos haciendo", explicó el indígena Ramón Hernández, gestor social en ASOCIT.

Trabajando por lo social

El proyecto que inició en agosto de 2012 con la cofinanciación de la Agencia de Cooperación Coreana KOICA, quienes apoyaron el proyecto con recursos económicos por un valor de US$1.000.000, ha logrado fortalecer las capacidades asociativas, organizativas y socioempresariales de las tres organizaciones y promover la construcción de paz y convivencia entre las comunidades indígenas y campesinas que habitan en el área de influencia.

"Nosotros hemos sido víctimas y no nos enorgullece, pues es un dolor que siempre cargamos en nuestros pechos, en nuestras mentes, saber que hemos perdido a tantas personas, nuestros seres queridos. Pero este proyecto ha fortalecido no solo el tema agrícola, sino la recuperación del tejido social. Hemos descubierto fortalezas que no sabíamos que teníamos: Madres solteras con sus hijos apoyando a la propia recuperación de sus fincas", aseguró Jenito Herrera, líder social en Alianzas por la Vida.

"Se trata de 'retejer' un tejido social y para esto se necesita unión. Es un proyecto de ustedes y nuestro papel es ayudar a que sus sueños se realicen y se concreten sus resultados", indicó Inka Mattila, directora de País adjunta del PNUD, durante una visita a las comunidades.

Para los participantes del proyecto, la recuperación de ese tejido social es fundamental pues esperan que junto con la producción del cacao pueden venir programas que ayuden al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, pues en esa región el analfabetismo es del 21.9%; el   54% de los terrenos no tienen uso; las vías de acceso están en pésimo estado; el  94.2% de la población tiene ingresos por debajo de la línea de pobreza; el   31.2% de los hogares no cuenta conde servicios públicos, el 79.8% de las viviendas no son idóneas para vivir; el 28% de la población encuestada ha sido víctima de hechos violento.

De hecho se está articulando la oferta institucional con entidades públicas como, el SENA, la Red de Universidades del Cesar, el Ministerio de Agricultura, el Departamento de la Prosperidad Social, la Corporación Autónoma Regional Corpocesar y la empresa privada (Compañía Nacional de Chocolates como aliado comercial) y todas aquellas iniciativas públicas y privadas con las cuáles se puedan realizar alianzas estratégicas para lograr el avance y las metas del proyecto. A la fecha, se han apalancado recursos de otras instituciones y entidades, como el DPS, de alrededor de US$1.000.000 para complementar el aporte a cada familia cacaotera.

Fe en el Cacao

Hasta hace un año, la productividad de cacao en Pueblo Bello, municipio donde se desarrolla este programa, estaba 5 veces por debajo de la media nacional. Ahora, dicen los participantes, hay esperanza. "Hemos dado pasos hacia adelante para mejorarle la vida a cada productor pues ya no necesitamos de intermediarios para comercializar nuestro producto. Lo hacemos ahora directamente y eso ha significado poder tener un precio justo, directamente con la Compañía Nacional de Chocolates" , dijo Francisco Darío Uriana, representante de ACAPAPB.

Para brindar asesoría a los cultivadores y comercializadores, el programa cuenta con tres técnicos de campo quienes orientan y capacitan a las familias en el manejo técnico del cultivo y en la planeación de las actividades de campo. Cada organización tiene dinamizadores o coordinadores campesinos e indígenas que apoyan el proceso.

De esta manera, cada familia pasó de tener 0,44 hectáreas de cacao en mal estado a tener 1,44 hectáreas de cacao establecido en su finca que adicionalmente se valorizó. Se pasó de obtener un precio por kilogramo de cacao de $2.000 pagado por el intermediario a obtener un precio por encima de los $4.000 pagado directamente por la Compañía Nacional de Chocolates a través de las Asociaciones de productores en un convenio a 10 años

"Con el mejoramiento y el establecimiento del cacao cada familia espera pasar de obtener un promedio de 250 Kg/hectárea/año a obtener un promedio de 800 Kg/hectárea/año, con lo cual pasarían de tener ingresos por la venta del cacao de $500.000 a $4.200.000 en promedio", precisó Lucía Novoa, coordinadora del proyecto en Valledupar.

Ver video sobre el proyecto:


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