LUCES EN EL CRIMEN DE JAIME GARZÓN

Publicado 18-02-2016

Cuando el país está próximo a conmemorar los 15 años del asesinato de Jaime Garzón, la Fiscalía logró establecer que miembros de inteligencia militar participaron en el crimen. Ya hay un ex oficial capturado. ¿Comenzará a ceder la impunidad?   

2 de agosto de 2014

Hace quince años Jaime Garzón ya sospechaba que lo iban a matar. El comandante paramilitar Carlos Castaño le había puesto precio a su cabeza y estaba en marcha un plan para quitarle la vida al periodista, reconocido por utilizar el humor político para burlarse de la realidad del país y para cantarles la tabla a los poderosos.

Garzón se enteró de que eso estaban tramando y por todos los medios intentó hablar con Castaño. Pero sus intentos fueron infructuosos: el 13 de agosto de 1999 cinco disparos le quitaron la vida en una madrugada bogotana, mientras se dirigía a su programa de Radionet, una reconocida emisora de la época.

A pesar de la indignación que este crimen causó en el país y en los colombianos, que salieron a marchar a las calles en masa para exigir justicia, durante más de una década las investigaciones acerca de su asesinato no han dado muchos frutos.

La culpabilidad de los paramilitares estaba clara y muchos de ellos aceptaron  que Castaño había ordenado el crimen porque consideraba que “Garzón era un guerrillero vestido de civil”, luego de su mediación en la liberación de secuestrados que tenía en su poder el ELN.

El caso se cerró en 2004 con una condena de 38 años de prisión y una multa de 790 millones de pesos a Carlos Castaño como coautor intelectual del asesinato. Pero el comandante paramilitar desapareció ese mismo año en extrañas circunstancias y tiempo después se supo que había sido asesinado. 

La familia de Garzón no quedó contenta con la sentencia, pues ya sospechaban que había miembros de la Fuerza Pública implicados en el crimen. “El de Jaime fue un crimen anunciado, un crimen que él trató de detener cuando habló con Rafael Pardo para que intercediera ante los militares, cuando pidió citas y no tuvo éxito con Mora Rangel, cuando habló con Rito Alejo del Río. Todas las acciones tratando de salvar su vida son muy reveladoras”, dice Adolfo Garzón, su hermano. 

Las sospechas se alimentaron gracias a los hallazgos de la periodista Claudia Julieta Duque, quien descubrió un plan del DAS para entorpecer la investigación que adelantaba la Fiscalía por medio de un montaje judicial. Ante la evidencia, el caso fue reabierto ese mismo año (2004), pero los avances fueron pocos. 

El tema cobró relevancia hasta cuando los paramilitares se desmovilizaron y comenzaron a hablar en las audiencias de Justicia y Paz, después del 2006. 

Diego Fernando Murillo, alias ‘Don Berna’, y Freddy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’, comandantes paramilitares desmovilizados, sostienen que José Miguel Narváez, quien fue subdirector del DAS, le dijo a Castaño que  había que sacar del camino a Garzón y le entregó una carpeta con información acerca del periodista. 

Por esas declaraciones, Narváez, quien está privado de su libertad desde 2010 por su participación en las ‘chuzadas del DAS’, fue llamado a juicio para esclarecer su participación en el asesinato, pero esta diligencia también avanza a paso lento. 

Los nuevos avances 

El gran salto en el caso se dio hace un mes. El pasado 22 de junio, la Fiscalía llamó a juicio al coronel (r) Jorge Eliécer Plazas Acevedo, quien para la época del asesinato de Garzón era jefe de inteligencia de la Brigada 13 del Ejército. 

El ente acusador tiene indicios fuertes de la participación de Plazas en el crimen por las declaraciones de exparamilitares como Jesús Emiro Pereira, alias ‘Huevo pisca’; Diego Fernando Murillo, ‘Don Berna’; e Iván Roberto Duque, alias ‘Ernesto Báez’. 

Además, Darwin Lisímaco Betancourt, un ex guerrillero desertor que terminó trabajando para inteligencia del Ejército, declaró que en 1999 Plazas Acevedo le mostró videos de seguimientos a Jaime Garzón y junto con el mayor Mario Duarte, otro miembro del grupo de inteligencia militar, le pidieron que dijera en la Fiscalía que el periodista y humorista tenía vínculos con las Farc.  

La Fiscalía cree poder demostrar que Plazas fue una persona clave en la planeación y ejecución del crimen, y que incluso entregó información de inteligencia militar para que los sicarios mataran a Garzón. 

El problema era que el coronel retirado estaba prófugo de la justicia, pues en 2003 se había fugado de la Escuela de Caballería de Bogotá, donde pagaba una pena de 40 años por el secuestro y muerte del industrial israelí Benjamín Khoudari.

Las cosas se comenzaron a aclarar el pasado jueves 31 de julio, cuando el Gaula de la Policía y la Fiscalía lo capturaron en San Martín (Meta) luego de seguimientos que comenzaron a principios de este año (ver artículo).

Con Plazas Acevedo tras las rejas, el caso del asesinato de Jaime Garzón podría revivir nuevamente. Con su colaboración se podría obtener información de que otros miembros de la Fuerza Pública participaron en el crimen, un tema que aún trasnocha a la familia del humorista, quienes creen que hay militares de más alto rango y otros miembros del Estado implicados en el asesinato.

La captura, por lo pronto, llegó en un momento clave, pues la Fiscalía anunció el pasado 22 de julio que el asesinato del periodista no se puede catalogar como un delito de lesa humanidad, una condición en la que se impide que los delitos prescriban. Por ese motivo, si en cinco años no se hay resultados contundentes, el proceso quedará cerrado y el asesinato quedará en la impunidad. 
Ojalá que no sea así.

 

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