LAS CLAVES DE UNA BIBLIOTECARIA EN ZONA DE CONFLICTO

Publicado 18-02-2016

La Biblioteca Nacional le entregó el Premio Nacional de Bibliotecas Públicas a Gloria Stella Nupán, bibliotecaria de La Hormiga (Putumayo), uno de los pueblos más afectados por la violencia. Reconciliación Colombia enumera sus secretos:

El primero de agosto, la Biblioteca Nacional y el Ministerio de Cultura entregaron por primera vez el Premio Nacional de Bibliotecas Públicas ‘Daniel Samper Ortega’, un galardón que busca reconocer a las mejores bibliotecas del país.

Para sorpresa de todo el público, la ganadora fue la Biblioteca Pública Luis Carlos Galán Sarmiento, ubicada en La Hormiga, uno de los municipios más afectados por la violencia en el Putumayo.

Según el comunicado de los organizadores, la institución se llevó el premio, que consta de 50 millones de pesos y una pasantía para su bibliotecaria en España, por “fomentar estrategias para afrontar los impactos negativos de la violencia y contribuir al fortalecimiento de la identidad regional”.

Gloria Stella Nupán, la bibliotecaria, quien vino a Bogotá para recoger el premio, habló con la Revista Semana acerca de la importancia de su trabajo en el municipio.

Basados en esa entrevista y en la información publicada por la Biblioteca Nacional, Reconciliación Colombia hace una selección de los secretos que le permiten a esta biblioteca destacarse y trabajar por la cultura en una zona donde el conflicto armado es el pan de cada día. Aquí los enumeramos y los explicamos a través de las palabras de la mujer que le dio otro sentido a su trabajo:

1. Saben que la lectura es un camino para la paz

“Nosotros creemos que a través de la lectura se pueden lograr muchas cosas, como la paz. Un libro permite interactuar con los demás y, a la vez, contigo mismo. Sucedió que un chico de una vereda jamás había ido a un casco urbano, y conoció La Hormiga. Nosotros le enseñamos que podía seguir conociendo otros mundos por medio de los libros. Y lo aprendió”.

2. 
Convirtieron la lectura y la escritura en instrumentos para el perdón

“Decidimos unirnos para mostrar que el Putumayo no es solo conflicto, sino también cosas bonitas. Lo hacemos mediante la revista Katharsis. La idea que es ahí escriban quienes no se atreven a hablar para que se desahoguen, se alivien y puedan perdonar”.

3. Impulsan una lectura que les permite entender la realidad en la que viven

“Lo que nos gusta leer en La Hormiga: A los niños, los cuentos infantiles de Keiko Kasza. A los jóvenes, Gabo. Y a los adultos, Germán Castro Caycedo. También les interesa Eduardo Galeano y su libro Las venas abiertas de América Latina.

Ese tipo de libros nos vuelven más sensibles. Son libros fuertes, pero nos ayudan a ser más críticos, a entender que esto no sólo nos sucede a nosotros”.

4. 
Dejaron de esperar la visita de los niños y comenzaron a buscarlos

La biblioteca existe desde 1973. Decíamos que era ‘pirata’ porque casi no tenía libros. En 1997 llegamos a los 300 tomos. Los pusimos en siete estantes chiquitos y recibíamos a siete niños cada día.


En 2004 decidimos dejar de trabajar como simples ‘pasalibros’, y pasar a ser gestores culturales. Fuimos a los colegios y nos dedicamos a nivelar a los estudiantes que perdían el año. Así le mostramos a la gente que una biblioteca sirve para aprender. Llegamos a recibir 200 niños al día”.

5. Entendieron el valor de llevar los libros al campo, costara lo que costara

“En 2012 nos dimos cuenta que, a diferencia de la gente del pueblo, la del campo no conoce la biblioteca. Entonces decidimos viajar con 30 o 40 libros a cuestas para llevárselos a las comunidades.
 (…) Para ir a Guadualito el carro nos deja hasta un punto y de ahí caminamos cinco horas. Hubo un día que nos cogieron las ocho de la noche en la selva. ¡Casi no llegamos!”

6. Dejan que gente de las veredas sea la que administre los libros, así los empoderan 

“Escogemos un líder que administre y lleve un registro, para que después nos hable sobre las expectativas que tenía la gente. La idea es que encuentren una opción para aprender, y ha funcionado. En la Herradura, otra vereda, hubo una niña que escondía los libros para leérselos y quedarse con ellos. Al final del año nos tocó regalarle uno para que devolviera los del morral”.

7. Tienen clara cuál es la identidad del pueblo en el que prestan el servicio

“Somos gente luchadora, emprendedora, pacífica. Personas con mucha resistencia, que no nos rendimos ante una amenaza. Creemos que, a pesar de las dificultades, esta es nuestra tierra y en la ciudad solo seremos anónimos, entonces hay que luchar”.

8. Se apoyan en los talentos de su comunidad

Tienen un grupo de apoyo en la comunidad que se denomina ‘Grupo de Amigos de la Biblioteca de La Hormiga’. Ellos se encargan de convocar y realizar tertulias en torno a temas que sus miembros consideran de actualidad. Además, convocan a escritores de la región para que lean dentro de la biblioteca. 

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