¿VIENTOS DE GUERRA?

Publicado 18-02-2016

Una coalición de 30 países liderados por Estados Unidos intentará acabar con el Estado Islámico, el grupo yihadista radical que quiere tomar el control de Siria e Irak. Sectores democráticos advierten sobre necesidad de evitar una gran guerra.

19 de septiembre de 2014
Por José Vicente Guzmán         
Periodista de Reconciliación Colombia

 
Desde que apareció en escena, el grupo Estado Islámico (EI) revolucionó el panorama mundial.

La forma rápida en la que avanzaron tomando territorios en Siria e Irak, la sangre fría para decapitar a sus prisioneros de guerra, la crueldad de grabar las ejecuciones y subirlas a la red, y su rápido crecimiento con jóvenes de origen islámico que nacieron en Europa y están regresando a sus lugares de origen, han puesto al grupo en la mira de los líderes mundiales.

Aunque los orígenes de Estado Islámico se remontan al nuevo milenio, cuando surgió como una ‘franquicia’ de Al Qaeda en Irak, el grupo como lo conocemos hoy en día se formó en abril del 2003, cuando se independizó bajo el nombre de ISIS; un movimiento que defiende la creación de un califato –sistema de gobierno político creado por el Islam–, que gobierne los territorios que hoy ocupan países como Siria e Irak bajo un estricto cumplimiento de la ley islámica.

Por causa de la primavera árabe y la guerra civil en Siria, ISIS encontró un espacio para crecer y comenzó a obtener cada vez mayor control territorial y político. A mediados de este año decidieron cambiar su nombre por Estado Islámico y comenzaron a tomar posiciones estratégicas y a atacar a los kurdos –otro grupo musulmán que habita en la zona– y a los grupos minoritarios de cristianos.

El rápido avance de EI preocupó a occidente y Estados Unidos realizó algunos bombardeos en la zona (ver reportaje en video al interior del grupo Estado Islámico).

Eso desató la tormenta. En venganza, Estado Islámico subió a internet un video en el que mostraba sin ningún pudor la decapitación del periodista estadounidense James Foley y amenazaba a Obama con seguir asesinado a rehenes estadounidenses si continuaban los bombardeos. Con el paso de las semanas, también mataron al periodista Steven Sotloff, compatriota de Foley, y al defensor de derechos humanos inglés David Heines.

Desde entonces, los esfuerzos de Estados Unidos por combatir al grupo extremista no han parado. En una de las alocuciones presidenciales más esperadas de los últimos años, Barack Obama anunció el 10 de septiembre –un día antes de conmemorar otro aniversario de los ataques a las torres gemelas– una ofensiva con el envío de 475 militares a Irak y el apoyo logístico a las guerrillas kurdas que están combatiendo el avance de Estado Islámico.

El pasado 15 de septiembre, además, 30 países anunciaron una coalición internacional que luchará “por todos los medios necesarios” para ponerle fin a la presencia de ese grupo en Irak. En el grupo están incluidos algunos estados árabes que tampoco ven con buenos ojos el crecimiento de los yihadistas –como se les conoce por el estricto cumplimiento a la yihad islámica–.

En un acuerdo firmado en París (Francia), los países se comprometieron a tomar medidas drásticas contra la financiación de EI, a hacer esfuerzos para contrarrestar su ideología y para evitar que combatientes extranjeros de origen islámico se unan al grupo, como lo han venido haciendo en los últimos meses.

Algunos países tomaran acciones concretas. Según la BBC, Australia enviará 600 efectivos a los Emiratos Árabes Unidos que entrenarían unidades iraquíes y kurdas. Y todo parece indicar que Francia y el Reino Unido también se involucrarán militarmente.

¿Se podría hablar de una guerra mundial?

Ante la evolución de la situación en medio oriente y la persistencia del conflicto entre Ucrania y Rusia, que involucra a varias de las grandes potencias actuales, muchos se preguntan si una tercera guerra mundial está dentro del abanico de posibilidades para el futuro cercano.

Incluso, el pasado 13 de septiembre, mientras el Papa Francisco visitaba un cementerio donde están enterrados combatientes de la primera guerra mundial dijo que ya “puede hablarse de una tercera guerra mundial combatida por partes. Azuzada por intereses espurios como la codicia y permitida por una suerte de indiferencia cainita”.

Pero lo cierto es que esa posibilidad, por ahora, parece lejana. Dominique de Villepin, ex primer ministro francés, dijo en una conferencia realizada en Bogotá que lo que está pasando con Estado Islámico no es una guerra de occidente contra el islam, sino “una guerra civil dentro del mundo musulmán”.

Para él, lo que está en juego es la transformación radical del Oriente Medio. “Su modernización económica, política y social, esa dolorosa modernización que Europa realizó durante la primera mitad del siglo, que América Latina realizó, con dolor también, en el último medio siglo al precio de dictaduras y de guerras civiles”.

Además,  el hecho de que para la comunidad internacional –incluyendo estados árabes como Irak y Libia– EI no sea un estado, sino un grupo terrorista con control territorial, a primera vista hace imposible que la lucha contra ellos derive en una guerra abierta entre naciones.

El politólogo estadounidense Graham Allison ha comparado la situación del mundo hace 100 años, cuando comenzó la primera guerra mundial, con la situación actual y para él una guerra no es tan probable, aunque no es imposible. Sobre todo si se analiza el papel de China y Rusia.

Lo cierto es que hoy, según el análisis de Allison, hay algunas condiciones similares a las que existían en 1914. El surgimiento de naciones poderosas que asustan a las potencias existentes, como pasa hoy con China y Rusia; la existencia de un período largo sin conflictos de gran escala, pero con pequeñas guerras locales; y una compleja red de alianzas entre naciones.

Sin embargo, las diferencias son más significativas. Las naciones que entraron en guerra el siglo pasado compartían límites físicos, mientras que los posibles rivales de  hoy están distanciados por varios kilómetros que incluyen océanos. Además, la supremacía militar de ejércitos como el de Estados Unidos, hacen difícil que otra nación decida enfrentarlos.

Para Allison, también las armas nucleares son un factor determinante para hacer poco probable una guerra. “Han creado un efecto de ‘bola de cristal’, que hace evidente para los líderes mundiales que una guerra podría traer mayor destrucción en sus países”

Lo cierto es que Estado Islámico representa una amenaza para varios países de Medio Oriente y, a largo plazo, podría afectar los intereses de varias potencias de occidente. Sobre todo por sus métodos crueles, y la existencia de jóvenes nacidos en Europa o Estados Unidos que hoy hacen parte del grupo, y podrían volver a sus países a cometer actos terroristas. Estos, en solo Europa se estiman en 3.000.

Pero aunque esto tenga un efecto preocupante en la opinión pública, mientras EI no consiga apoyo internacional o naciones aliadas –algo que hoy no parece realista–, una guerra mundial es prácticamente imposible.

Sin embargo, Estados Unidos y las otras naciones que conforman la coalición, deberán tener cuidado para que al enfrentar a este grupo, no terminen fortaleciéndolo y alentando su crecimiento. Como dijo De Villapin, “la solución estrictamente militar no tiene sentido, porque legitima al enemigo y le da visibilidad (,…) Más que todo, se necesita una acción política conjunta para aislar los terroristas del Estado Islámico de sus principios apoyos”.
 

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