LOS ODIOSOS ESTRATOS, VISTOS POR UN CORRESPONSAL

Publicado 18-02-2016

La ‘dimensión’ que los estratos ha alcanzado en Colombia y la forma como de ahí en adelante literalmente rotulamos a las personas del 1 al 6 llamó la atención del corresponsal de la cadena internacional de noticias BBC, Arturo Wallace, quien se dedicó a estudiar el comportamiento social y las actitudes de discriminación que se generan a partir de esa odiosa clasificación.

23 de septiembre de 2014
Foto: Archivo Semana


Wallace aborda el tema desde su propia experiencia: cuando tenía un mes de vivir en Colombia le llegó la certificación de que por vivir en un apartamento en Chapinero, pertenecía al estrato cuatro.

“Siempre he pensado que el estrato cuatro probablemente es el más indicado para el corresponsal de un medio público que se precia de ser balanceado. No trasplantarse al mundo de la élite privilegiada, pero tampoco aprovecharse del sistema de subsidios diseñado por el Estado colombiano, es probablemente lo menos que se debe esperar del corresponsal de la BBC”, dice Wallace, con mucho de ironía para aproximarse a este rótulo social.

A partir de ahí, el periodista analiza lo que significa culturalmente hablar de estratos en nuestro país.

“Para los colombianos ese número entre el uno y el seis que figura mensualmente en los recibos de agua, luz y gas no se limita a indicar la tarifa que le corresponde a cada casa. También es un recordatorio constante del lugar que cada uno ocupa –o se supone que debe ocupar– en la sociedad colombiana”, agrega.

Wallace cita ejemplos de cómo la estratificación se ha trasladado al lenguaje y suelen usarse, por ejemplo, expresiones como “¡Se le notó el estrato!”, para tildar a alguien de vulgar.

Recuerda así mismo una conversación escuchada en un bar “estrato 18” (es decir más arriba del todavía ‘privilegiado 6’), en la que unas amigas comentaban escandalizadas que un compañero de clase estaba saliendo con “una noviecita estrato tres”.

El corresponsal explica que Colombia es una de las sociedades más inequitativas del planeta y que en ciudades como Bogotá la clara segregación espacial hace que en muchas ocasiones sólo se necesite saber en qué zona de la ciudad vive una persona para saber a qué clase pertenece.

Finalmente, la socióloga Consuelo Uribe Mallarino, vicerrectora de Investigación de la Universidad Javeriana, le confirma que detrás de algo que nos parece tan cotidiano hay una realidad social que deberíamos evaluar.

"Los colombianos hemos naturalizado los estratos como forma de dividir las ciudades. Nos parece normal, que siempre han existido, que es un sistema que se emplea en todas partes del mundo. Solamente cuando lo ve uno con ojos de extranjero es que lo golpea a uno, que uno como colombiano se pregunta: ¿esto está bien o no?".
 
Vea el artículo completo publicado por BBC Mundo

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