LOS RETOS DE UN LABORATORIO DE PAZ

Publicado 18-02-2016

Un reportaje de La Silla Vacía muestra las dificultades que enfrenta Argos con el ‘laboratorio de paz’ que piensa implementar en los Montes de María.

28 de enero de 2015

A finales del año pasado Argos anunció  que iba a utilizar 6.000 hectáreas de tierra que le pertenecen en los Montes de María para montar un laboratorio de paz que aportara a la convivencia pacífica en la región, una de las más afectadas por el conflicto armado, pero al mismo tiempo, de las que más se han recuperado después de la desmovilización de los paramilitares.

La empresa incluso anunció que para manejar ese ‘laboratorio’ se iba a constituir una fundación con una junta directiva compuesta por pesos pesados como Roberto Pizarro, director de la Fundación Carvajal y Soraya Montoya, directora de la Fundación saldarriaga Concha, entre otros. Además, dijeron que estarían asesorados por el padre jesuita Francisco de Roux.

A pesar de las credenciales con las que cuenta la fundación y aunque la ejecución de la idea está en marcha, un reportaje de La Silla Vacía muestra que los retos del proyecto frente a la comunidad son enormes.

Para empezar, el portal informa que los campesinos de la zona duraron tres meses sin ser consultados por la empresa sobre el proyecto, e incluso uno de ellos dice que se enteraron de la noticia por los medios de comunicación. Hasta el lunes de esta semana se presentó la propuesta en las mesas de interlocución, un espacio en donde representantes de diferentes sectores de la región discuten los temas más importantes.

La empresa se defiende diciendo que  sí ha hablado con campesinos de la zona y anunciando que contrató como mediador para el diálogo a Ricardo Esquivia, miembro de la Iglesia Menonita y quien tiene influencia en varias de las comunidades que habitan la zona. De hecho, Argos dice que el diálogo en forma va a comenzar ahora, al igual que los temas más importantes del proyecto, que los definirán en conjunto con los campesinos.

Pero el diálogo no es el único problema. La Silla Vacía también cuenta que las tierras que la empresa adquirió entre 2009 y 2011 están emproblemadas por la forma en la que fueron adquiridas por sus antiguos dueños. De hecho, ese portal afirma 28 de 98 predios están en proceso de restitución.

Argos no niega ese hecho y dice que compró esas tierras de buena fe, confiando en la honestidad de quienes se las vendieron. Incluso, afirman que han colaborado con la información requerida para los procesos legales que están en curso, por lo que no creen que se presenten problemas jurídicos a futuro con el proyecto del laboratorio.

Por último, el reportaje señala las dudas de algunos campesinos con respecto a la forma en la que la empresa va a escoger a los beneficiarios y de cómo serán los acuerdos entre empresa y campesinos. La empresa aclara que el beneficio va a ser para la comunidad y  que todo será manejado por intermedio de la fundación.

Lo cierto es que el éxito del proyecto dependerá en gran medida del dialogo con la comunidad, que comenzó esta semana, en donde la empresa podrá responder los cuestionamientos y construir, en conjunto con la gente, un verdadero laboratorio de paz.
 

 

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