TERRORISMO EN BOGOTÁ MINA TODAVÍA MÁS PERCEPCIÓN SOBRE DIÁLOGOS

Publicado 18-02-2016

Fueron dos petardos que explotaron casi simultáneamente sobre las 4 de la tarde. Uno en la Calle 72 con novena (norte de la ciudad) y otra en la Calle 46 con 13 (centro de Bogotá), rápidamente atribuidos a las Farc. Ya las redes sociales muestran la tendencia y consideran que al presidente Juan Manuel Santos "le quedó grande" este problema la guerrilla.

2 de julio de 2015
 
Sin que a la hora de escribir este artículo se tenga confirmación de la autoría de las Farc en el caso de las dos explosiones registradas la tarde de este jueves en Bogotá, ya los colombianos comenzaron a ligar estos hechos terroristas con la sensación de inseguridad que se ha tomado zonas rurales en el Cauca y en Nariño, por solo citar los ejemplos más recientes, atribuibles a la guerrilla que negocia la paz en La Habana.
 
No es casualidad que la explosión de los petardos se produzca al tiempo que el Coordinador Humanitario de las Naciones Unidas en Colombia, Fabrizio Hochschild, haya expedido un comunicado en relación con la situación que padece Tumaco por causa del ataque de las Farc contra la infraestructura petrolera y que tiene en vilo a 200 mil personas desde el 22 de junio, fecha en la que ocurrió el atentado. En la extensa comunicación Hochschild pide a gritos que las partes que están sentadas en la mesa de conversaciones (Gobierno y guerrilla) desescalen el conflicto.

Desde el 22 de mayo pasado, las Farc decidieron romper la tregua que unilateralmente habían decretado, tras el retorno de los bombardeos por orden presidencial el 15 de abril, y luego de la violenta muerta de 11 militares de una unidad de contraguerrilla en el Cauca que causó la subversión.
 
La ONU dice que “de acuerdo a miembros de las comunidades, el cese unilateral de hostilidades de las Farc-Ep trajo un gran alivio en la situación de seguridad”, afirma el comunicado expedido ayer y agrega-: “Ahora, en cambio, para muchos afectados por eventos como este, y además por enfrentamientos entre la Fuerza Pública y las Farc-Ep, por minas antipersonales, por reclutamiento, ‘la esperanza está por el suelo’, como lo señaló un líder social”, puntualiza el Coordinador Humanitario de las Naciones Unidas
 
Este organismo multilateral realizó una visita de campo de dos días a Tumaco y por los ríos Mira y Caunapí. En esta encontró que “además de las limitaciones a acceso de agua para 160 mil personas en Tumaco y de 20 mil más en la zona rural de esta ciudad, las comunidades indígenas y afrocolombianas que viven en los ríos y esteros contaminados por el derrame de crudo padecen afectaciones de salud, incluyendo problemas respiratorios y de la piel. Niños, niñas y mujeres son los más afectados. Escuelas y casas de madres comunitarias han tenido que interrumpir su labor”.

Esto de cara a la situación más dramática que es Tumaco, pero parece que los efectos de la guerra allá en el campo y donde los habitantes de la ciudad casi no se percatan de los estragos del conflicto, ahora está pisando la capital bogotana. No deja de llamar la atención que Gloria Flórez, secretaria de Gobierno de Bogotá, haya informado que cinco minutos antes de la explosión en la sede de Porvenir de la Calle 72 con novena, personal de este edificio haya recibido una llamada advirtiendo de la explosión, lo que les permitió evacuar. Esto como si se tratara de una advertencia. Las explosiones dejaron 7 heridos. Seis en la Calle 72 y uno en la Calle 44. Al final de la tarde el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, comentó que de estos 4 ya se encontraban en sus casas y 3 estaban siendo evaluación, presentando uno de ellos un cuadro más complejo.

Al informar que el Gobierno Nacional ofrece 100 millones de pesos por información que permita establecer la procedencia de los atentados, dijo que estos hechos terroristas no amedrentarán a la capital. “La Fuerza Pública está allí, en las calles, y va a ver más”.

La gente no lo ve así. Y es inevitable que el proceso de paz siga teniendo un desgaste que de no tener una decisión de fondo amenaza ya con su rompimiento. Este portal acababa de registrar que de acuerdo con la última encuesta de Gallup (realizada entre el 18 y el 24 de junio), el porcentaje de personas que respaldan los diálogos de paz se redujo de 69  a 52 por ciento, con lo que caída en apoyo de los colombianos a los diálogos de paz se mantenía. 

Es previsible que esta sea una caída libre ahora que estallaron los petardos en Bogotá. Ya las redes sociales muestran la tendencia y consideran que al presidente Juan Manuel Santos "le quedó grande" este problema con las Farc, que consideran –los opinadores- principalmente un problema de criminalidad organizada y no, como sí lo hace el ministro Villegas, un problema distinto a la criminalidad organizada.
 
Este sesgo de considerar a las Farc de una u otra forma influye directamente sobre la percepción de la solución que debe darse al problema histórico colombiano del conflicto armado, frente a lo que no hay consenso y, por el contrario, mucha polarización.

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