Institucionales

"Si Malala pudo hacer oír su voz, la nuestra va a resonar en todo el país": Jóvenes de Sucre

Por: Sofía Salas/ Equipo Reconciliación Colombia

 

Un policía saluda de mano a un líder de derechos humanos. Un joven de quince años le canta verdades a un funcionario público y éste lo motiva a invitar a más jóvenes a decir lo que piensan. Estudiantes de colegio de una región azotada por el conflicto afirman vehementemente que el futuro puede ser diferente y que éste está en sus manos.

 

Escenas como estas, difícilmente imaginables hace unos años, son muestras de una nueva Colombia que ya está pasando. Escenas que sucedieron durante el taller de liderazgo  que desarrollamos Reconciliación Colombia y Corporación Escuela Galán -una de nuestras organizaciones socias- en Sincelejo con diez jóvenes y dos profesores de Ovejas, Sucre.

El taller fue la culminación del trabajo que, durante seis meses, se realizó en este municipio en alianza con el Ministerio del Interior, en el marco del proyecto  “Colombia sin estigmas -La Reconciliación es nuestro cuento”, en el que estudiantes, profesores y padres de familia de dos comunidades educativas de este municipio reflexionaron y actuaron en torno a la reconciliación y la no estigmatización. Seis de los cerca de 25 participantes de cada colegio fueron seleccionados para participar en un taller de liderazgo, con el objetivo de afianzarlos como líderes transformadores y replicadores de reconciliación.

Durante el primer día del taller, los participantes se conectaron con su ser interior, se enfrentaron a retos de trabajo en equipo y se pusieron en los zapatos de grandes líderes de paz –escogidos por ellos- como Malala Yousafzai, Nelson Mandela y Pepe Mujica, para identificar qué los diferencia. “Si Malala pudo hacer oír su voz, la nuestra va a resonar en todo el país”, dijo uno de los asistentes.

En la segunda jornada los participantes aprendieron y discutieron sobre ciudadanía, participación y cuidado de lo público y lo pusieron en práctica en un recorrido por la ciudad, durante el cual escucharon y fueron escuchados por la Dirección de Paz de la Gobernación de Sucre, la Policía de Derechos Humanos, líderes estudiantiles universitarios y organizaciones juveniles. “Nunca pensé que le daría la mano a un Policía”, reflexionó después uno de los profesores. Estos espacios de encuentro permitieron derribar los muros de los prejuicios, generar debates, inspirar reflexiones y acciones en los jóvenes y las organizaciones involucradas y abrir puertas para la articulación a futuro.

Finalmente, durante el último día los participantes soñaron y planearon su futuro, el de Ovejas y el de Colombia para los próximos cinco años. Al hacer esta reflexión, los estudiantes y profesores de los dos colegios decidieron unir esfuerzos para poner en práctica las herramientas que ahora tienen y transmitirle a toda su comunidad que vale la pena jugársela por la reconciliación.