LA OPORTUNIDAD DE SEGUIR CAMBIANDO EL MUNDO

Publicado 06-12-2017

Palabras de Cristina Plazas Michelsen, Directora Ejecutiva de Reconciliación Colombia

Instalación Segunda Macrorrueda para la Reconciliación

Bogotá, Noviembre 27 de 2017

 

La oportunidad de seguir cambiando el mundo 

 

Hace tan solo un par de meses, un ilustre visitante nos deslumbró a todos con sus mensajes sencillos y realistas. Me refiero al Papa Francisco, quien en su recorrido por nuestro país nos dejó valiosas reflexiones sobre la reconciliación y con ellas el futuro que tenemos que construir.

Quisiera recordar dos que hoy toman gran valor entre los que estamos aquí reunidos: “Reconciliarse es abrir una puerta a todas y a cada una de las personas que han vivido la dramática realidad del conflicto”. Qué importante abrir la puerta de nuestro corazón, de las oportunidades, de la solidaridad y de la inclusión, para construir juntos el futuro tal y como somos y con lo que tenemos.

El segundo mensaje, complementario del primero, más directo y más preciso para nosotros hoy: “La reconciliación se concreta y se consolida con el aporte de todos, permite construir el futuro y hace crecer esa esperanza. Todo esfuerzo de paz sin un compromiso sincero de reconciliación siempre será un fracaso”. ¡Más claro imposible! Mi primer llamado es a no dejar estas sabias palabras como letra de molde sino a convertirlas en nuestra forma de vida de hoy en adelante.

Todo esto lo dijo el Papa en el mismo lugar donde dijo: “basta que haya una persona buena para que haya esperanza”. Aquí estamos muchos buenos y vamos a demostrarlo. Hoy nos hemos reunido para comenzar esta Segunda Macrorrueda de la Reconciliación, con el fin de materializar esas palabas del Pontífice.

No lo hacemos porque así cumplimos  con la misión de nuestras empresas u organizaciones sino, verdaderamente, porque quienes hemos imaginado una Colombia mejor para nuestros hijos, sabemos que la única forma de hacer realidad la convivencia en paz es llenando nuestro corazón de esperanza y abriendo las puertas para que salga esa esperanza convertida en apoyo a los demás, para que se transforme en equidad y prosperidad.

Todos decimos que queremos la paz pero yo les pregunto ¿cuánto estamos dispuestos a dar para hacerla realidad todos los días en campos y ciudades? La paz la construimos todos, día a día. No nos va a llegar por arte de magia ni la van a hacer los otros por mí. Por eso debemos hacernos un primer compromiso: la paz y el futuro los construyo yo. Solamente muchos “yo” halando para el mismo lado harán un todo.

Algunos de ustedes durante los últimos tres años, antes de llegar a liderar Reconciliación Colombia, me conocieron hablando de cambiar el mundo. Sí, porque soy una convencida de que es posible cambiar el mundo cada día desde lo que somos y lo que hacemos.

Tenemos que rescatar valores y principios para regirnos por ellos. Dejar de relativizar el mal y el bien de acuerdo con nuestras conveniencias. Muy importante, ser ejemplo, construir con el ejemplo, ser esa persona buena que se necesita para que haya esperanza, haciendo regla de oro el respeto por el otro. Recordar siempre que mis derechos terminan donde empiezan los del otro.

Voy a pedirles que por un momento cierren sus ojos e imaginen el país que cada uno desea. Permítanme recordar dos testimonios que oí un par de meses atrás, que me marcaron y que quiero compartir con ustedes para que, en sus mentes, vean dos visiones del futuro que debemos integrar pero de manera productiva.

En una ciudad, decía un empresario muy importante, “yo si apoyaré el posconflicto, crearé una empresa para que esos delincuentes salgan adelante, pero allá lejos de mis empleados, lejos de mi negocio”. Y en una vereda, decía un adolescente que venía de una organización armada: “estoy volviendo a empezar para hacer mi vida, pero esta vez, bien”.

Vean esos dos deseos, dos esperanzas que planteadas así jamás se encontrarán. Es nuestro deber, nuestra misión, hacer que se encuentren, que se integren y que rindan sus frutos. Integrar esas dos visiones de la manera apropiada, es lo que nos dará la paz y lo que nos traerá la Colombia que soñamos con un futuro mejor para todos.

Vamos a pasar entonces de los acuerdos a los hechos. De los planes a las realidades. Vamos a hacer que los 137 emprendedores de diversas regiones del país que nos acompañan hoy, se conecten con los 153 compradores e inversionistas interesados en cerrar negocios de paz. Vamos a cerrar negocios que impulsen estas iniciativas y promuevan así el desarrollo de las regiones y la consolidación del país que todos queremos.

Para nuestra rueda de negocios de mañana están programadas más de 900 citas, oportunidades reales para que estos 137 emprendedores, que han recibido el apoyo de Reconciliación Colombia, se consoliden.

Terminado un conflicto son muchas las historias de dolor y horror que podemos escuchar, pero esas las vamos a dejar atrás. Son un pasado doloroso del que hemos aprendido y que no vamos a repetir. Estos dos días de Macrorrueda también vamos a escuchar a más de 30 panelistas con sus experiencias e historias de liderazgo y transformación social, nos van a inspirar. Van a ser nuestro ejemplo.

Y tendremos aquí más historias de éxito. Miremos las que nos dejó la primera Macrorrueda del año pasado en Cali. Que gran satisfacción que desde zonas de violencia duramente afectadas por el conflicto, hoy nos llegan productos que alegran o mejoran nuestras vidas. Que alegría ver que los cambios son positivos.

  • De Nimaima (Cundinamarca), MOMBEL ya vende su panela pulverizada a las tiendas de café Tostao.
  • Desde Toca (Boyacá), las mujeres campesinas de ASOAGROTOCA cultivan las papas que Pepsico transforma en deliciosos Naturchips.
  • Desde Sampués (Sucre), BAREKE lleva a Colombiamoda sus productos que ya se están exportando a Bélgica.
  • Y con orgullo, desde Buenaventura (Valle), PACIFICOCO vende su crema de coco para los platos orientales al restaurante Osaki, que antes tenía importarla desde Tailandia.

Como estos proyectos productivos y con el apoyo de todos ustedes podemos construir más casos de éxito. Hablamos de personas muy valiosas, que no se rindieron y que no se rinden, que con muy poco han hecho mucho.

Esta es la oportunidad de ser aliados de esos valientes emprendedores. Héroes en sus comunidades, que dieron pequeños pasos para grandes logros. Admirables compatriotas a los que tenemos que darles apoyo para ser parte de esta Colombia que nos necesita a todos. Que no la construirán unos pocos con privilegios, sino entre todos con respeto, creatividad, esfuerzo y reconciliación.

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